En ocasiones añoro las cosas de antes, o mejor dicho, siento de repente animadversión por las nuevas tecnologías, porque cuando te has acostumbrado a utilizar algo y lo dominas ¡zas!, te lo cambian...
Hay algo que me pone especialmente nerviosa, los SMS. Muchas personas, en su mayoría del género masculino, parecen tener alergia a llamar por teléfono. Vaya, que les debe salir un sarpullido por apretar el botón de llamada. Así que se dedican a mandar sms que si una contesta acaban convirtiéndose en una conversación que, encima, hay que ir adivinando:
Sms de él: "Hola guapa, ¿qué tal todo?¿qué planes tienes?"
Ella recibe el sms. Llevaba esperando señales de él desde hacía más de una semana y ¡al fin, noticias! Justamente ha quedado con unas amigas para ir a cenar, pero si puede quedar con él está dispuesta a pasar de ellas, eso seguro. Pero no sabe qué hacer, porque en estas cosas hay que tener mucho cuidado. Le apetecería escribir que no tiene nada que hacer, pero entonces él pensará que es una colgada o una aburrida. Aunque si le contesta que tiene un plan fijo es casi seguro que él no le diga nada más al respecto. Al fin toma una decisión.
Sms de ella: "Pues nada en concreto todavía"
Sms de él: "Yo voy a ir a un concierto esta noche"
Ella lee y relee, debe pensar. ¿Significa eso que le pide que vaya con él? O quizá simplemente es un comentario... aunque no es muy probable porque nadie te manda un sms para comentarte que va a un concierto y ya, ¿o quizá él si? Tampoco lo conoce tanto... Ante la duda, y para no equivocarse, decide permanecer neutral.
Sms de ella: "Qué buen plan! A quién vas a ver?."
Sms de él (pasados quince minutos interminables, porque siempre parece que les surgen imprevistos cuando están escribiendo): Los "Cove Garden", son muy buenos. Pop rock auténtico"
'Vale, es sin duda otro dato. ¿Por qué no llamará por teléfono y así hablamos y, de paso, me entero de qué pretende?', piensa ella.
Sms de ella: "Qué buenos! (mentira, no sabe ni quiénes son, ni los ha oído en su vida... luego tendrá que informarse rápidamente en 'San Google') Seguro que estará fenomenal."
Sms de él (otros quince minutos después, probablemente se estará pintando las uñas y no puede teclear): Ya te digo, será la caña
Ella "empieza" a desesperar, '¿está tan colgado ahora mismo que no tiene nada mejor que hacer que mantener esta absurda conversación-texteante conmigo, o quizá le da corte pedirme si me apetece ir con él?' Ya harta, decide lanzarse.
Sms de ella: "Me encantaría ir a un concierto de los Cove Garden!"
Sms de él: "Si te apetece es a las 23h en el Links"
¡¿Y eso qué significa?! ¿Le comenta la hora para su información o es una invitación para ir juntos?
Así pasan cinco sms más por parte de cada uno sin que nuestra amiga llegue a ninguna conclusión. Tras una hora de intentar descifrar mensajitos, convencida de que está perdiendo el tiempo, marca el boton verde de llamada para aclarar las cosas de una vez. Tras varios tonos sin respuesta cuelga, y lo vuelve a intentar sin éxito.
Media hora más tarde recibe un Sms de él: "Lo siento, no oí tu llamada, estaba en la ducha (un tío de pelo rapado ¡media hora en la ducha!) Me hubiera gustado que te vinieras al concierto, pero bueno, ya nos veremos en otra ocasión. Besitos"
Ella se queda mirando la pantalla como una idiota, no sabe si llamar y dedicarle toda la serie de improperios que se le están pasando por la cabeza o si tirar el puñetero móvil por la ventana. Tras diez minutos con un ataque de nervios internos, logra recomponerse a base de realizar respiraciones y, después de pensarlo un momento, le envía su respuesta.
Sms de ella: "Chico, espero que los Cove Garden toquen peor que nunca esta noche, que te mueras de asco y que te sienten mal las cervezas mientras yo me lo paso genial con mis amigas."
Probablemente ha sido una respuesta un poco exagerada, pero se queda muy relajada. De pronto se da cuenta de que no volverá a saber de él, aunque no está segura... y se pasará dos semanas saltando cada vez que recibe un sms...
Ella se queda mirando la pantalla como una idiota, no sabe si llamar y dedicarle toda la serie de improperios que se le están pasando por la cabeza o si tirar el puñetero móvil por la ventana. Tras diez minutos con un ataque de nervios internos, logra recomponerse a base de realizar respiraciones y, después de pensarlo un momento, le envía su respuesta.
Sms de ella: "Chico, espero que los Cove Garden toquen peor que nunca esta noche, que te mueras de asco y que te sienten mal las cervezas mientras yo me lo paso genial con mis amigas."
Probablemente ha sido una respuesta un poco exagerada, pero se queda muy relajada. De pronto se da cuenta de que no volverá a saber de él, aunque no está segura... y se pasará dos semanas saltando cada vez que recibe un sms...
Yo lo tengo muy claro, los sms seguro han sido la causa de que bellas relaciones no hayan podido ni comenzar. ¡Con lo fácil que es hacer una llamada! Y así vamos, y así nos va...
http://cosasdevan.blogspot.com/2010/12/technology.html